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Shop Talk, La entrevista de Will Eisner a Jack Kirby (Parte III)

Los tema en esta parte son: El Capitán America, Joe Simon, el romance y el joven Stan Lee

Antes:

Mes de Jack Kirby: Shop Talk, La entrevista de Will Eisner a Jack Kirby (Parte I)
Mes de Jack Kirby: Shop Talk, La entrevista de Will Eisner a Jack Kirby (Parte II)

Les recomiendo leer tres entradas en Ferran Delago´s Blog relacionados a Kirby:

- Collage de Jack Kirby utilizando fotos del Playboy
- Nota necrológica de Jack Kirby en el NY Times
- Preview de The Thin Black Line, el controvertido libro sobre Vince Colleta

En el libro (escaneado) no hay crédito al traductor, si alguien sabe avise. Esta entrevista que estoy pasando al blog y que consta de varias partes fue hecha en el año 1982 en medio de la convención de cómics en San Diego. Se publicó como "Conversaciones con Will Eisner - Shop Talk" por Dark Horse en su versión original y por Norma en su versión para el idioma español Seguimos....

Eisner: ¿Me estás diciendo que la diferencia entre el Jack Kirby que vivía en la zona este de Nueva Cork y el de hoy en día es que el actual es conocido y el otro? No lo entiendo.

Kirby: Lo que te digo es que hoy en día conozco a la gente lo suficiente como para recibir una repuesta de cualquiera, pero en aquella época, cuando era más pequeño, todo el mundo pasaba de mí.

Eisner: Entonces lo que haces es actuar. ¿Dirías que actúas? Corrígeme si no estás de acuerdo.

Kirby: No, estoy de acuerdo. Creo que todos actuamos. Los empresarios actúan porque son maquinadores, y su trabajo consiste en maquinar. Quieren conseguir el puesto de ejecutivo que les interesa a toda costa, y se lo van a quitar de forma sutil a quien lo posee.

Eisner: Defíneme “actuar” ¿Es el hecho de dibujar? ¿Dónde reside la actuación en tu caso?

Kirby: En mi caso reside en la sinceridad, en buscar el elemento que hará que alguien me responda. Normalmente trabajo con temas de ciencia ficción, aunque a veces me han asignado otros temas. Recuerdo que Joe y yo fuimos los primeros en crear revistas de cómic romántico.

Eisner: Cierto. Joe Simon y tú trabajaron en una línea romántica.

Kirby: Por aquella época trabajamos para McFadden Publications. MacFadden tenía una línea de cómics, y en uno de los títulos creamos una serie llamada “My Date”. De repente se me ocurrió que McFadden era el mayor proveedor de literatura romántica del mundo y de que ganaba millones con ello, y que ambos trabajábamos en lo mismo. Pero no había historias de amor en el cómic.”My Date” fue el preludio.

Eisner: Fue el primero, si no me falla la memoria.

Kirby: Los primeros cómics románticos provienen de aquella discusión. Las ideas surgen de las discusiones, y allí estábamos nosotros, sentados sobre uno de los cimientos de la narración. En aquella época los géneros con más éxito eran el criminal, los westerns y los romances.

Eisner: Bueno en aquella serie, y esto es muy importante, ¿Qué hacías tú y que hacía Joe?

Kirby: Vale, Joe me llevaba de la manita.

Eisner: ¿Quién escribía el guión, Joe o tú, o lo escribían juntos?

Kirby: A veces juntos, pero casi siempre lo escribía yo.

Eisner: ¿Los diálogos también?

Kirby: Guión y diálogo.

Eisner: Entonces no era Joe, sino tú quien escribía la mayoría de los guiones. A Joe no se le daba tan bien.

Kirby: Joe se dedicaba a relaciones con los editores. Él medía 1,90 y 1,62. (Ríe) Los editores ni me miraban, aunque yo no me lo tomaba a mal. Sabía que no me tomarían en serio. Joe era muy visible con su metro noventa, y además había sido reportero del Syracuse Journal. Yo le admiraba muchísimo. Le admiraba por haber pasado por la facultad y por provenir de lo que yo pensaba que era una familia de clase media. Era un animal completamente diferente, y era mi modelo a seguir para cambiar mi carácter.

(Nota: Hace varios dias Joe Simon cumplió 97 años acá un video vía Entrecomics)



Eisner: Un paralelismo muy interesante, salvo que en mi sociedad con Jerry Iger los papeles estaban cambiados. La razón por la que me asocié con Jerry fue porque era un buen negociante y yo era tímido, aunque se me daba bien preparar los productos y dirigir el estudio. Jerry no dudaba ni un momento en llamar a un editor. Eso sí, él era bajito, pero era muy animado. Era trece años mayor que yo.

Kirby: Tenía la perspicacia necesaria para los negocios. Sabía hacer las cosas para conseguir lo que deseaba.

Eisner: Sí, sabía conseguir clientes. Volvamos a los cómics románticos. Tú escribías y Joe los vendía. Pero Joe también dibujaba un poco.

Kirby: Era muy buen dibujante, y uno de los mejores rotulistas que he visto. Hizo algunos de los mejores anuncios de toda la historia.

Eisner: Aún trabaja en publicidad.

Kirby: Para mí será el mejor, porque es un profesional muy competente.

Eisner: Intenta explicarme paso a paso la historia de los cómics románticos.

Kirby: De acuerdo. Joe y yo empezamos a desarrollar la idea juntos.

Eisner: Entonces comentaban ideas, como por ejemplo: “Vamos a hacer una historia que sea así: chico conoce chica, chica conoce chico…”

Kirby: No necesariamente. Yo le decía: “Vamos a hacer una historia sobre eso”, y a él le daba igual qué tipo de historia fuese. A Joe lo que le importaba era conseguir un buen producto. Sabía que yo podía escribirlo y creo que él sabía por instinto que su función era mantener buenas relaciones con los editores. Conocía bien a Martin Goodman y a todos los editores del ramo. Cuando llegué a Fox, Joe era coordinador, y era un puesto al que yo no podía aspirar.

Eisner: Entonces hablaban sobre el guión y luego tú empezabas a escribirlo. También hacías los bocadillos y escribías los diálogos.

Kirby: Creo que tengo un don natural para escribir guiones dramáticos y de humor. Escribo sátiras. Imito como los monos.

Eisner: ¿Qué hacían para elaborar el material? ¿Tú dibujabas a lápiz y Joe entintaba?

Kirby: Sí, Joe entintaba y rotulaba.

Eisner: ¡Eso es lo que te enseñé cuando estabas en Eisner & Iger! (Risas)

Kirby: Es lo que he hecho siempre desde entonces.

Eisner: Era algo que me preguntaba a mí mismo, si seguirían haciéndolo o no. (Risas)

Kirby: Nunca me aparto de un modelo. Funciona con todo el mundo. Creo que es ahí donde empieza todo.

Eisner: De hecho, cambió más tarde cuando estabas con Marvel y Stan Lee, pero ya hablaremos de eso después. Quiero hacerme una idea de esa operación. Preparabas un boceto de la acción, luego los bocadillos y más tarde empezabas el trabajo a lápiz. Recuerdo que tus lápices eran bastantes definidos. Al menos en mi taller eran lo suficientemente definidos como para cualquier persona habilidosa pudiera entintarlo.

Kirby: Mis lápices eran minuciosos.

Eisner: Bien. Después Joe entintaba.

Kirby: Exacto.

Eisner: Y para no perder el ritmo, ibas preparando a lápiz otro guión mientras él entintaba el primero supongo.

Kirby: ¡Exacto! Y así trabajábamos muy rápido. Una vez, cuando trabajábamos para DC, nos enviaron un guión y lo hicimos al vuelo.

Eisner: ¿De verdad? ¡Qué bueno!

Kirby: Eso no nos hizo ganar amigos, pero esa misma tarde ya habíamos acabado con el guión. Se nos empezó a conocer como los hombres más rápidos del ramo porque sabíamos cómo preparara el producto más rápido que nadie.

Eisner: Hace poco estuve hablando con Joe Simon sobre eso mismo en una entrevista. Hay muy pocas parejas como ustedes dos. Por supuesto, Siegel y Shuster, pero el otro par clásico que me viene a la mente son Joe y tú. Son parte de la historia del mundo del cómic. Aunque es muy fácil decir algo así, porque incluso el botones de mi finca dice que es parte de la historia del transporte… (Risa) No lo digo para quitarte importancia…

Kirby: No, yo no le quito importancia nadie. De hecho, admiro a la gente corriente.

Eisner: Bueno, volvamos a lo nuestro, que no quiero perder el hilo. La sociedad se convirtió en un equipo que tuvo gran impacto en el campo. Durante este proceso, realizaron un producto que tenía identidad propia.

Kirby: Sí, tenía un estilo distintivo.

Eisner: Entonces, eras consciente de la identidad o carácter propio del producto de sus esfuerzos conjuntos. Sé que es difícil verse a uno mismo en perspectiva, pero si lo comparas con el trabajo de nuestros contemporáneos verás las pruebas.

Kirby: Tienes razón.

Eisner: ¿Crees que Joe cambió su estilo de dibujo para acomodarse a tu trabajo a lápiz, o alguna vez observaste que hiciese cambios en tus lápices para ajustarlo a su habilidad?

Kirby: Joe nunca tuvo tiempo para hacer cambios. Era como un sastre.

Eisner: La verdad es que en aquella época éramos como fábricas.

Kirby: Éramos fábricas y trabajábamos a destajo porque había que publicar cómics rápida y continuamente. Se vendían muy bien, especialmente los nuestros.

Eisner: Según Joe, ustedes eran los número dos o tres del campo

Kirby: Desde luego, cuando aparecieron los superhéroes. Nuestros primeros superhéroes eran míticos.

Eisner: ¿Cuál fue tu primer superhéroe?

Kirby: El Capitán América.

Eisner: ¿Ya para quien lo hiciste?

Kirby: Para Atlas, de Marin Goodman.

Eisner: Marin Goodman. ¿El famoso Marin Goodman?

Kirby: Sí, Alas aún no se había convertido en Marvel. Stan Lee ni siquiera había aparecido en escena. Llegó después, era un chaval joven. Me acuerdo de que se sentaba en mi escritorio, se ponía a tocar la flauta y no me dejaba trabajar.

Eisner: ¿De verdad? Joe Simon dijo que lo contrató cuando era un crío.

Kirby: Sí, en la oficina aún era un crío. Recuerdo que yo me tomaba muy en serio mi trabajo, pero él no se tomaba en serio nada. No creo que sea nada malo, todos los jóvenes hacen lo mismo.

Eisner: Volvamos al Capitán América. Otra vez la misma formula y modus operandi. Tú escribías y Joe entintaba, te apoyaba y hacía los rótulos. ¿Alguna vez trabajó él a lápiz y tu entintaste su trabajo?

Kirby: No, nunca.

Eisner: Vale, simplemente quería asegurarme.

Kirby: Yo entintaba esporádicamente. Lo hacía cuando pensaba que era necesario. Joe nunca me lo impidió. A veces puede que no estuviese lo suficientemente detallado. Me parecía que el de extensión doble tenía que quedar más impactante, más duro, para que yo pudiera entintar encima de lo que ya tenía. Joe me dejó intentarlo y fue muy efectivo.

Eisner: La relación era más una asociación comercial que una asociación literaria, ¿no?

Kirby: Exacto.

Eisner: No había mucha reflexión intelectual ni introspección en los que hacían.

Kirby: no podía haberla, porque normalmente Joe no se habría relacionado con alguien como yo, y yo no encontraba a nadie con quien relacionarme. (Risa) era exactamente así. De verdad, si yo midiese metro noventa nunca me juntaría con una chaval de la calle que medía metro sesenta. Y si estuviese en sexto curso, nunca me juntaría con un chaval que estuviese en segundo.

Eisner: Me alegro de que no seas mi hermano mayor, porque habrías sido un hermano muy difícil. Seguro que siempre te hubieses burlado de mí. (Risa)

Kirby: Sea como sea, encontramos en el otro algo que necesitábamos, y creo que era genial.

Eisner: Joe me contó que en Long Island vivían muy cerca.

Kirby: Ah, bueno, la verdad es que estoy hablando del principio. Más tarde nos acercamos más. Empecé a pensar por mí mismo ya analizar no sólo las relaciones, sino los productos e incluso a mí mismo.

Eisner: Ésa es una parte importante de lo que intentaba demostrar cuando hablaba del “intercambio intelectual”. Iger y yo teníamos muy poco. Teníamos edades y filosofías de vida distintas; incluso nuestros objetivos eran diferentes. ¡Él sólo pensaba en el negocio! No había posibilidad alguna de intelectualizar. Más tarde cuando llearon dibujantes al taller, como por ejemplo Lou Fine, ya no podía analizar intelectualmente la situación un poco más. Él era mi colega y podíamos hablar. De ahí viene la especie de expansión mental que aparece últimamente en mi obra. Es una especie de aportación al producto desde sensibilidades elevadas. Intentas mostrarte como un tipo duro, Jack, pero me parece… puede que dentro tengas un chico dulce que intenta salir. (Risa)

Kirby: Era un tipo duro. Podría haber sido por el mal camino cuando era joven. Creo que lo que me hizo cambiar fue un amigo mío al que le dispararon. Su padre comenzó a jugarse el sueldo semanal, y su madre se hundió. Vi como se tiró del tejado.

Eisner: (Gruñido) Vaya es horrible. Esas cosas dejan huella. Volvamos a tu trabajo en el Capitán América y la misma fórmula de antes, que sigues utilizando. Tú escribías y hacías el trabajo a lápiz, y Joe entintaba, rotulaba y llevaba las relaciones con los clientes.

Kirby: Sí, pero de lo que no nos habíamos dado cuenta es que estábamos haciendo una versión moderna del Tío Sam. Ya no vestía levita ni llevaba barba. Ahora era un superacróbata que podía apañárselas contra diez tíos, que era algo con lo que siempre había fantaseado. Digamos que yo ya no era luchador callejero, sino un coreógrafo.

Eisner: Gil Kane lo llama “violencia lírica” ¿Estás de acuerdo?

Kirby: Sí, me parece violencia lírica. Creo que hay belleza en la violencia, aunque por supuesto también hay fealdad. He practicado boxeo toda mi visa, y nunca he jugado sucio. Intento luchar y ganar limpiamente.

Eisner: Cuando tus héroes luchan, lo hacen a tu manera ¿no?

Kirby: Sí, Yo pensaba que si tenía que luchar contra diez tíos, encontraría una forma de hacerlo.

Eisner: Quiero volver al tema de las página. ¿Eras consciente de la composición de las páginas? ¿Desarrollaste alguna fórmula o teoría en aquella época? Es que por entonces tu material empezó a ser muy diferente. En mi taller hacíamos las composiciones de páginas según la tendencia del guión, pero aquí tu hablas de violencia y acción.

Kirby: De repente empecé a intelectualizar.

Eisner: Bien.

(Continuará)

Shop Talk, La entrevista de Will Eisner a Jack Kirby (Parte II)

El maestro Will Eisner

Antes: Mes de Jack Kirby: Shop Talk, La entrevista de Will Eisner a Jack Kirby (Parte I)

Esto es algo que en realidad aún estará pendiende en terminar. Calculo mínimo 4 partes más para acabar lo que yo considero un suceso histórico, algo que para mi debes estar si o si en el blog, para que cuando pase el tiempo lo puedan -lo puedan- leer y releer tranquilamente. El maestro de la novela gráfica llamado Will Eisner entrevistando a un poderoso totem del comic llamado Jack Kirby. Pienso que sin importar en la basura que se ha vuelto Marvel hoy en día no podemos anular esa maravillosa etapa que fue tener a Kirby dibujando y escribiendo (en secreto creo) los personajes que hoy ya estan degastados, prostituidos innecesariamente. ¿Que lograré, bueno, transcribiendo esta entrevista al blog? Que descubran a estos dioses como personas, como simples mortales, que alguna vez dudaron, como tu. Seguimos:


Eisner:
¿Te acuerdas de cómo estaba dispuesto el taller cuando estuviste en Eisner & Iger? Yo me acuerdo, pero cada uno de nosotros tiene recuerdos diferentes.

Kirby: si, me acuerdo.

Eisner: Era una habitación y había una hilera de tableros de dibujos dispuestos por toda la pred. Trabajabas cerca de la pred, a la derecha de la entrada.

Kirby: No me acuerdo de si tenía un escritorio o una mesa…

Eisner: Un tablero de dibujo. Yo me sentaba en un extremo, y los otros estaban sentados por el perímetro ce la habitación. Recuerdo que estabas a mi derecha. Dibujabas a lápiz en un papel de dos capas con las viñetas preimpresas, ¿Verdad?

Kirby: Me acuerdo de todos los que estábamos allí. Aunque nos llevábamos bien en intercambiábamos guiones y otras cosas, nunca fuimos por ahí de parranda. Sentíamos que teníamos un trabajo que hacer, y supongo que ese sentimiento estaba extendido entre los jóvenes neoyorquinos.

Eisner: Por aquel entonces, ¿Trataste de cerca de Lou fine?

Kirby: No creo que nunca tratase de cerca de nadie. Ni siquiera la larga temporada que fui socio de Joe Simon, no éramos… no sé… como Tom Swift.

Eisner: O Siegel y Shuster…

Kirby: O Siegel y Shuster, efectivamente. Creo que éramos profesionales, no sólo socios laborales, sino profesionales que compartían cosas que culminaban en un producto vendible. Fabricábamos productos de mucho valor. Y se vendía muy bien.

Eisner: ¡Sí, se vendía mucho!

Kirby: La nuestra era una relación profesional. Por supuesto, también éramos amigos, pero proveíamos de ambientes diferentes. Joe provenía de una familia de clase media, y hasta entonces no había conocido a nadie de esa extracción social. Admiraba a sus padre porque parecía un político, y en mi barrio los políticos tenían mucha influencia. Mandaban a gente con cinco dólares para comprar cotos. Me acuerdo de uno que fue mi padre y le dio cinco dólares para que votase a los demócratas. (Ríe) Esa semana teníamos educación cívica y me habían dicho que esa estaba mal, así que tiré al tipo ese por las escaleras. (Risas) Creía que estaba corrompiendo a mi padre. Tres de las influencias más importantes en los dibujantes jóvenes de aquella época, entre ellos Kirby, fueron Terry y los piratas, de Caniff, Flash Gordon de Raymond y Príncipe Valiente de Foster.

Eisner: Recuerdo de haber visto eso muchas veces en la casa donde vivía.

Kirby: Éramos unos novatos que intentábamos saber dónde estábamos.

Eisner: En aquella época tenía algo de experiencia en animación, pero ya eras un dibujante realista buenísimo. Recuerdo que te puse a trabajar en El conde de Montecristi.

Kirby: La verdad es que trabajé muy duro para Jerry y para ti. Da la casualidad de que tu también me gustas…

Eisner: Es muy halagador de tu parte. Gracias. (Gracias)

Kirby: Trabajé a tope, no solo por mí mismo, sino también porque tenía la necesidad de producir una buena revista para ti.

Eisner: Recuerdo que eras un tipo muy serio, y eso me gustaba. Pero yo también era serio. Hablemos sobre estilo y técnica. Cuando dibujabas por aquel entonces, ¿Estudiabas por tu cuenta, por ejemplo libros de anatomía? ¿Fuiste a alguna escuela de dibujo?

Kirby: Fui un día a un sitio que se llamaba la Alianza Educativa. Me echaron por dibujar demasiado rápido al carboncillo. (Risa)

Eisner: Siento interrumpirte, pero cuando llegaste a nuestro taller, dibujabas muy bien. Tenías un estilo muy personal. Si cierro los ojos aún puedo ver tu trabajo de aquella época. Era muy meditado.

Kirby: Créeme, para mi era un proceso angustioso.

Eisner: ¿En serio? Pues trabajabas muy rápidamente y con ligereza. ¿Estudiabas de algún libro de anatomía?

Kirby: No, no. Lo hacía yo solito, por lógica. Creo que soy un tipo que conoce bien a la gente, y me gusta. Me gusta conocer el carácter de la gente. Conocía a los gangster y a los polis.

Eisner: Muy bien. Entendías a la gente, pero estoy hablando de tu habilidad con los mecanismos de dibujo. Me acuerdo que me sentía como un principiante… como tú dices. Todos nos preocupábamos en aprender el oficio. ¿Tuviste algún tipo de educación académica? ¿Te acuerdas de los materiales con los que trabajabas?

Kirby: Si, empleaba especialmente películas. Creo que me crié con Harry Warner. (Ríe) Daba igual de qué peli se tratase, yo las veía como siete veces cada una y mi madre me tenía que sacar del cine. Creo que el naturalismo y el drama inherentes a las imágenes dejó tal impresión en mí que yo tenía que reproducirlos e intenté hacerlo fielmente.

Eisner: Recuerdo que trabajabas a pluma y más tarde empezaste a trabajar a pincel. Recuerdo las pinceladas definidas de tu temporada en Eisner & Iger, y creo acordarme de verte trabajando con pluma durante un tiempo. Entonces, ¿Simplemente copiaste esas técnicas de alguien del taller?

Kirby: Por aquella época yo no quería convertirme en un Leonardo da Vinci. No quería ser una gran artista, pero me encantaban los cómics y quería ser mejor que cualquier otro.

Eisner: Entonces estudiaste el material de otros, como por ejemplo el de Caniff…

Kirby: Me fijaba en Hal Foster y me encantaba la fluidez de Alex Raymond. Sus cuerpos tenían una naturalidad que me encantaba. Las sombras de Caniff también me gustaban. No engullía toda la técnica. Hasta cierto punto me apropiaba de los que me interesaba, y ellos fueron mi escuela. Hoy en día sigo pensando que cada hombre es la escuela de otro. Hay cosas que aprendí de ti y que aún sigo empleando.

Pat de Caniff a la izquierda, Flash Gordon de Raymond a la derecha

Eisner: Todos tenemos cosas de todos. Tu presencia en el taller influyó tanto en mí como en el resto. Posees un dinamismo y un impulso que todavía es palpable en tu obra.

Kirby: Pues te aseguro que todo proviene del miedo.

Eisner: (Gruñido) Eso que dices es muy importante. No soy psicólogo, pero se trata de un elemento comprensible de la motivación.

Kirby: Era miedo al fracaso, a quedarme atrás y ser mediocre. De ningún modo quería quedarme en un segundo plano.

Eisner: Bueno, continuemos. Te marchaste de Eisner & Iger tras un año y pico, ¿no? No me acuerdo cuáles fueron las circunstancias de la separación, pero sé que fueron amistosas. Te fuiste con Fox…

Kirby: Empecé a trabajar para Victor Fox, aunque no le respetaba como profesional, sino simplemente como jefe. A veces pensaba que era un personaje increíble. (Risa) Lo de “El rey de los Cómic” es una frase muy vieja ya, y a veces me sabe mal porque la utilizábamos…

Eisner: De forma despectiva…

Kirby: De forma sarcástica, y lo aprendimos de Fox. De hecho, Al Havey sigue hablando como Victor Fox. (Risas) Hablaba fatal.

Eisner: ¿No te recordaba Fox a Edward G. Robinson?

Kirby: ¡Era Edward G. Robinson! Recuerdo que caminaba de un sitio a otro mirando a los dibujantes como si fuese un halcón y decía: “¡Soy el Rey del Cómic!” (Risas) Nosotros le mirábamos a él, y la verdad es que siempre nos daba una alegría porque hacía el trabajo divertido. Era un personaje en el más puro sentido de la palabra.

Eisner: ¿Nunca tuviste la impresión de que era un personaje sacado de un cómic?

Kirby: No, nunca.

Eisner: Siempre estaba metido en líos y pleitos. Llegó al negocio editorial desde Wall Street. Trabajó de contable para Donenfiel, creo, y luego se montó su empresa. Aprendí a mucho de “negocios” a tratar con él.

Kirby: La verdad es que fue en Eisner & Iger donde tuve mi primer contacto con el mundo de los negocios, que hasta ese momento era un territorio desconocido para mí. Recuerdo que Jerry y tú eran personas eficientes y metódicas que sabían lo que hacían, y era algo que yo admiraba. Ese fue mi primer contacto con lo que era un negocio de verdad.

Eisner: Pero en lo que se refiere a tu desarrollo creativo, artístico y técnico, la mayor parte proviene de observar a otras personas y no tuviste ninguna formación estructurada o formal de la que te acuerdes, ¿verdad?

Kirby: Los únicos modelos que tenía eran las personas a las que conocía.

Eisner: ¿Alguna vez consideraste los cómics como un género artístico, como puede serlo la literatura, o para ti se trata únicamente de una forma de ganarse la vida? Un oficio, digamos.

Kirby: Era un oficio y una forma de ganarse la vida. Aunque amo a mis padres, llegó un momento en que no hacía las cosas como ellos querían. Me pregunto si algunas veces los jóvenes lo hacen. Sabemos que somos personas únicas y que somos quienes somos. Puedes escuchas una cvlase de dos horas y no enterarte de nada. Simplemente haces las cosas como quieres hacerlas. Cada uno tiene que hacer sus propias invenciones. Es una de las razones por las que creo en las personas, porque creo que cada una especial – no hay que someterse a las ideas de nadie, sino casar las propias con las de ellos-. Debemos observar los fallos y los aciertos de los demás y aprender de ellos.

Eisner: Entonces aprendiste mucho imitando, ¿no?

Kirby: Sí, aprendí mucho así, y creo que todos lo hacemos. Siento decirlo de una forma tan sincera y aplastante, pero en cierto modo somos como los monos.

Eisner: Una idea interesante.

Kirby: Observamos lo que hacen los demás, y todos queremos ser el líder de la manda. Para mí ése es nuestro principal impulso. Si dirigimos un taller, queremos que sea el mejor. Si dibujamos, tenemos que hacerlo mejor que el otro. Las palabras no tienen efecto sobre nosotros, solamente sobre la gente que están en un estado como de ensoñación o de temor.

Eisner: Entonces ¿Qué cosas tienen efecto? ¿Qué es lo que nos impulsa realmente?

Kirby: El comportamiento. Hacer cosas o intentar hacerlas. Tomar decisiones. Para mí los dibujantes de cómic son personas que tienen que tomar decisiones, porque tienen el esquema del guión en las manos y no van a desviarse de él.

Eisner: En eso tienes razón. Toma decisiones mientras hace los bocetos.

Kirby: Mientras está abocetando, si no le gusta el resultado, cambia de decisión y se convierte en un profesional por sí mismo. Nadie puede tomar decisiones por ti: tienes que hacerlo tú solo. Partimos de un modelo que existe dentro de nosotros. A veces la gente habla de dedicación, pero no creo en ella. Yo creo en el impulso, un impulso completamente animal que te hace lograr lo que te propone, y no creo que sea algo malo.

Eisner: Ya veo. Lo ves como una forma de realización personal. Entonces cuando estabas con Victor Fox, o incluso en Eisner & Iger, tu impulso era ser el jefe de la manada, y más en concreto, no tenías que salvar el planeta y no tenías ni has tenido que transmitir ningún mensaje. Por lo menos por ahora.

Kirby: Hoy en día estoy en el mundo del espectáculo. Soy un actor e intento ser el mejor, dentro de mis posibilidades. (Nota: su carrera en actuación en realidad fue pobre, tenemos dos particiones, uno como retratista en el increíble Hulk y otro como oficial en Starsky y Hutch )

Eisner: Entonces tú eres así. No necesitas un vehículo para decirle algo al mundo o a mí.

Kirby: No tengo nada que decirle al mundo porque todo lo que pueda decirle es inútil. Si tuviera un mensaje, sería: “Hagan lo que quieran, no hagan daño a nadie por el camino y sean lo más positivos que puedan”.

Eisner: Entonces, el impulso principal es mejorar tu técnica de forma parecida alo que hacen los atletas.¿Te parece una buena comparación?

Kirby: Sí, los atletas hacen lo mismo, y la gente del espectáculo también. Los dibujantes crean estilo. Soy capaz de distinguir un dibujo de Will Eisner a doscientos metros. Considero que eres una persona muy valiosa por que eres única.

Eisner: ¡Tú también eres único, desde luego!

Kirby: Puede qie yo sea único en el mismo sentido, y si fuese así estaría orgulloso.

Eisner: Bueno, la verdad es que no soy consciente de serlo. Modestia aparte, ya que no nos la podemos permitir, sólo los ricos pueden. (risita)

Kirby: ¡Exacto! Creo que por eso a todo el mundo le gustaba Kennedy, porque ya se había hecho rico y luego quiso ser como todo el mundo, lo consiguió y por eso a todos nos encantaba.

Eisner: Nunca me lo había planteado así. Lo que quiero decir es que no podemos evitar ser conscientes de nuestra posición en la comunidad del cómic. Sólo tienes que escuchar una conversación por ejemplo, conoces a nos admiradores y escuchas cómo te pelotean descaradamente. Es fácil estar de acuerdo con algunas de las cosas que dicen. (Ríe)

Kirby: Te aseguro que estoy completamente de acuerdo con ellos. (Carcajada)

Eisner: Bueno, Jack, sigues teniendo sentido del humor.

Kirby: Sé de sobra que sigo trabajando a tope y sigo intentando contentar a la gente.

Eisner: A lo que quiero llegar es a que los dos somos conscientes de que podemos dejar una impronta en mucha gente.¡Ojalá! Puede que tengamos influencia sobre alguien. Los estudiantes siempre utilizan la palabra “Influencia” de una forma muy vaga. Para mí significa abrir nuevas posibilidades para el medio.

Kirby: Discrepo. No creo haber influido en nadie.

Eisner: Pero eres un modelo a seguir para alguien. No sé para quién, pero somos… para alguien. Debemos serlo.

Kirby: Somos un modelo a seguir para gente a la que le gusta que les respondan. Dicho de otra forma: puedes ir por la calle sin que nadie sepa quién eres. Cuando vivía en la zona de Nueva Cork, yo he paseado por la calle durante años en el más completo anonimato, como si fuese un cero a la izquierda. Y yo no quería eso.

(Continuará)

PD: No sé porque razón el libro no contiene los datos del traductor.

El nacimiento de la Edad de Plata

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Neal Adams y Denny O´Neall eran de los pocos afortunados que pudieron entrar a DC en un momento que no abrían las puertas a nadie nuevo. Al tiempo se hicieron cargo de la colección de Green Lantern renombrandolo como Green Lantern/Green Arrow. En dicha colección ellos elaboraron los cómics "comprometidos" con temas sociales y reales. Era la década de los 60.

La editorial DC, en general, creativamente no arrancaba ya que se seguían haciendo los cómic con metodos antiguos donde los autores eran limitados por la ignorancia del editor y la pistola invisible del Comics Code. Su eterna competidora, Marvel, empezó a ganarse el apelativo de la "casa de las ideas" no por puro gusto o broma sarcástica.

Sin embargo lo que van a leer a continuación nos lo relata Adams:

(...) Denny y yo comentamos aquello de la drogadicción. El problema es que, con el Comics Code Autority, nadie podía hacer nada. Ya nos habíamos saltado el código al insinuar que se puede cuestionar a las autoridades. Ya sabíamos de antemano que no podríamos hacer el cómic sobre drogas, así que lo que hice fue presentar una portada.

Green Arrow tiene un compañero, como Batman (con Robin), es un arquero que se llama Speedy y en los últimos diez números no salía por ninguna parte. En la portada dibujé una habitación oscura con Speedy en primer plano, se ve una jeringuilla encima de la mesa y a él con ojeras. Green Arrow y Green Lantern entran y éste le dice: "Eres tan liberal que te crees que lo sabes todo, pues mira tu compañero es un drogata". Está claro que se acaba de chutar. Dejé la portada en la mesa de Julie Schwartz, y cuando la cogió dijo: "¿Pero esto qué es? No lo podemos hacer". yo le dije que sí. Luego llegó Carmine (Infantino) y dijo lo mismo, que no lo podíamos publicar. Yo le dije que sí podíamos, que era cosa de sacarlo y ya está.

El problema era que violaba el código del cómic. También había por ahí unos ejecutivos de la Kinney, y todos se pusieron de acuerdo en que no se podía hacer. Yo les dije que Denny escridiría una buena historia con esa portada, y me dijeron: "¿Pero vas a hacer que Speedy se convierta en un drogata?". Les dije que sí, pero no sirvió de nada. Al mes siguiente, Stan Lee hizo un número de Spiderman con un chaval que tomaba pastillas y salía a la cornisa de un edificio. Fue una novedad absoluta. No era muy normal que apareciesen pastilleros paseando por las cornisas de los edificios. Aún así, Stan lo hizo y lo mandó al Comics Code Authority, donde le denegaron el permiso. Stan lo publicó sin el sello oficial. Fue un escándalo.

Todo el mundo en DC se preguntaba porqué no lo habíamos hecho nosotros, que ya teníamos la historia pensada. el comité convocó una reunión donde se convino que el Código se había quedado anticuado. Se acordó cambiarlo por unanimidad. Ahora ya podíamos hablar de las drogas y de otros temas importantes... Nada más cambiar el código, Julie Schwartz nos dijo que hiciéramoslo del drogata y que Stan Lee era un hijo de puta. Al final hicimos la historia en dos partes, con Speedy como drogadicto.

(Fuente: Shop Talk)
Damas y caballeros, para mi, la edad de plata en los cómic habia nacido y nada volvió a ser igual. Lo que acabamos de leer es parte de la entrevista que le concedió a un curioso Will Eisner, en 1983, que para aclarar no conocía mucho el trabajo de Adams.

Estoy seguro que para otros la historia de "Como fue todo" debe ser diferente. Esas dos partes que menciona son Green Lantern/Green Arrow #85 y #86:

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Además como describe lo que sería la portada del número 85 no es del todo exacta. Lo más probable es que la primera portada era un idea buscando la reacción de los editores de Dc. Desde ese momento todos los escritores y guionistas sintieron que los cómic pueden ser portadores de importantes mensaje sin desviar su función de vender o en cualquier caso entretener.

Como podran notar la voluntad de Adams es inquebrantable, insitió hasta el último momento y podriamos decir que la historia le dio la razón. ¿Las cosas hubieran sido radicalmente diferentes si Dc hubiese publicado primero el tema de las drogas?

Un extra:
Adams: Los dibujantes a veces se dicen entre ellos: "¿Por qué pasa tanto tiempo con cada página? ¿Qué quieres, hacer de cada viñeta una obra maestra?".

Eisner: Aquí se miran unos a otros y se burlan; "Ni que te fueran a dar un premio"

Adams: Todo llegará.
Cinco años después, 1988, surgen por varias razones los "Premios de la Industria Cómic Will Eisner". Hay ironías malas e ironías buenas en esta vida.

Mes de Jack Kirby: Shop Talk, La entrevista de Will Eisner a Jack Kirby (Parte I)



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No se si mucho tendrán conocimiento pero existe un libro que recopila una serie de entrevistas que hizo Will Eisner a varios autores como Neal Adams, C.C. Beck, Milton Caniff, Jack Davis, Lou Fine y Gil Kane. Cuando las realizó mantenía buena relación con la mayoría como veremos en esta ocasión la entrevista que le hizo a Jack Kirby hace años. Por momentos pareciera una lucha de titanes para ver quien sorprendía a quien y, sera mi idea, noto cierta rivalidad sana por asi decir. En esta primera parte leeremos un poco los inicios de Jack y de como empezó trabajando para Eisner pero lo mas importante es... ¿Cuál era su fuerza o motivación para seguir trabajando?

Bueno, estoy casi seguro que no todos conocen el libro pero felizmente no es tarde para hecharle un ojo. Esta en español por Norma y la traducción es de alguien X (Lo correcto es que salga en los créditos del libro pero no hay nada. si alguien conoce al traductor digamelo en un comentario.). Lo que yo hago es una transcribir de scan a word y de word a blogger. Otra entrevista que es interesante es la Joe Simon, importante persona en los inicios de Jack Kirby para Marvel.


Eisner: Jack, tú y yo empezamos a trabajar juntos en Eisner & Iger… en 1937 o 1938 ¿no? Para ponernos en antecedentes, empecemos desde ese momento y nos iremos adentrando en tu forma de trabajo y tu filosofía ¿De acuerdo?

Kirby: ¡Perfecto! Empecé a plantearme seriamente entrar en el mundo del cómic cuando estuve trabajando en Eisner & Iger, porque allí la gente era seria. Creían que era un medio muy valioso. Mi formación hasta ese momento era limitada. Era lo que se llamaba un “chico de calle”

Eisner:
Sí, se te podría haber llamado así. En aquella época no había muchos dibujantes de cómic con experiencia. Yo contrataba a cualquiera que supiese dibujar ¿Trabajaste en algún sitio antes que con nosotros?

Kirby: bueno, trabajé para Max Fleischer. Hacíamos animación. Yo tendría 17 años y trabajaba como “intervalista” en un proceso intermedio de la elaboración. Mi espacio de trabajo era una fila de mesas de 200 metros. Era como una fábrica. Yo empecé a ver el estudio como una fábrica textil. Asociaba la fábrica textil con mi padre y no quería trabajar como él. Me encanta ser yo mismo. Supongo que la segunda generación ve las cosas de forma diferente a la primera. Las personas de la generación de mi padre trabajaban en talleres con largas hileras de máquinas y producían piezas para prendas de roca ya acabada. Ése era el trabajo de mi padre.


Eisner: Ahora entiendo de qué querías escapar para poder ser tú mismo.

Kirby: No quería acabar así y aspiraba a salir del gueto. Nací en la parte baja de Manhattan, en la calle Essex, y me crié en la calle Suffolk…

Eisner: Conozco bien la zona, porque yo nací en el barrio de Williambridge, no muy lejos de allí

Kirby: Si, eso estaba en la zona este, el territorio de John Garfield

Eisner: Bueno, eres el John Garfield del mundo del cómic. [Ríe]

Kirby: …el territorio de Edward G. Robinson. Me refugiaba en las películas. No era el mejor lugar para vivir; había demasiada gente y no teníamos ningún sitio donde se pudiese jugar a la pelota. Desde pequeño te convertías en torero esquivando los carritos de helado. Y las vacaciones no eran nada del otro mundo; normalmente las pasaba en una escalera de incendios.

Eisner:
Supongo que nuestras infancias fueron algo similares. Pero la “Ciudad profunda” nos ha dejado huellas diferentes. Creo que a ti te dejo ira. Una vez me dijiste que fuiste un “chaval airado, violento y cruel”. Supongo que yo veo esa etapa de mi vida con un poco más de distancia… incluso tolerancia. Igual es por el par de años que nos llevamos ¿no?

Kirby: Puede ser que yo fuese más susceptible. A mí no me gustaba el gueto, me daba miedo, y sé de más gente a la que le pasaba lo mismo. No sé si lo que el gueto te deja es una cicatriz o una experiencia, pero desde luego es para toda la vida.

Eisner: Yo creo que es una experiencia.

Kirby: Viéndolo desde mi posición actual, estoy de acuerdo.

Eisner: supongo que afecta a tu forma de ver las cosas, porque se queda en la memoria como un
marco de referencia.

Kirby: Para mí fue un impulso que me hizo salir de allí. Hizo que tuviese un miedo tan inmaduro que yo me imaginaba un mundo de ensueño que era más real que el que me rodeaba.

Eisner: Aun así, ¿no crees que sea demasiado simplista considerar que únicamente esa época afectó a tu trabajo? ¿Eras consciente de que quizás la rabia y el tipo de fuerza perceptible en tu obra son un reflejo de ese entorno?

Kirby: Sí, la rabia puede salvar tu vida, porque te da un impulso que puede cambiarla de alguna forma. Creo que los gangters tienen ese mismo impulso, sólo que en otra dirección. Yo no podía deshonrar a mis padres, porque les amaba, y nunca haría nada que les disgustase. De hecho, cuando Fleischer trasladó los estudios a Florida. Mi madre no quería dejarme ir. [Ríe]

Eisner: ¡Vaya! Mi madre no quería que me metiese en el mundo del teatro, ni que fuera por ahí haciendo bolos, porque decía que era una “vida terrible”. [Ríe]

Kirby:
Yo quería irme a California, a Hollywood. Mi sueño era convertirme en actor, pero mi madre no quería que me fuese. La depresión estaba en su peor momento y todo el dinero que se pudiese llevar a casa era importante. Mi madre temía que perdiésemos el contacto y para ella el dinero era importante. Cualquier cantidad que llevases a casa le ayudaba a comprar comida.

Eisner: en aquella época, todos los miembros de la familia tenían que aportar algo. Por tanto, todos tuvimos que salir a trabajar. Yo vendía periódicos, y con los pocos dólares que traía podíamos preparar una mesa decente los viernes por la noche. [Ríe]

Kirby: Voy a explicarte el tipo de crío que era. Cuando íbamos a recoger los periódicos del camión en el edificio, siempre acababa pisoteado. [Ríe]

Eisner: Yo tenía un pequeño quiosco de prensa en Wall Street y vendía periódico…

Kirby: Yo también vendía periódicos, y se me daba fatal.

Eisner: ¡Y a mí! [Risa] Siempre me liaba con el cambio en las horas punta.

Kirby: Yo los tiraba.

Eisner: No, eso yo no. Ganaba tres dólares y medio a la semana en el quiosco, y eso era mucho dinero en 1934.

Kirby: tienes más paciencia para esas cosas; has sido más maduro que yo.

Eisner: Bueno, volvamos a tus comienzos en Eisner & Iger, ¿De qué cosas te acuerdas?

Kirby: Pues recuerdo que los admiraba mucho a ti y a Jerry Iger, porque admiro a cualquiera que sea un profesional competente. Admiro a la gente que sabe lo que hace. Siempre hacía todo lo que me decían, porque tenía la sensación de estar aprendiendo algo, y quería ser tan bueno como ustedes para no tener que volver al gueto. Si en aquella época me hubiesen dicho que me fuera a Rusia, lo habría hecho.


Eisner: Nos llevábamos muy bien: Lou Fine, tú y yo. Tenía la sensación de que el taller dependía de nosotros. Siempre trabajábamos estupendamente los tres juntos.

Kirby: Siempre sentí que tú eras una persona de la que se podía aprender mucho. Fuese como fuese nuestra relación, para mí fue un proceso de aprendizaje.

Eisner: A modo de explicación y para que conste en acta, quiero decir que no he pagado a Jack Kirby para que diga esto. [Risa].

Kirby: No, y no me estoy poniendo sentimental, Una vez me hirieron en combate y me topé con las Lauffen SS. Eran profesionales competentes, y estuve hablando con ellos. Después pensé que si sobrevivía, tenía que ser como ellos. Y en aquel momento no lo era. Eran profesionales en el combate y me di cuenta de que nunca podría vencerles a menos que fuese como ellos.

Eisner: Fascinante.

Kirby: Lo verdaderamente importante es que quería convertirme en Will Eisner y Jerry Iger.

Eisner: ¿De verdad pensabas eso entonces? ¿Eres consciente de haberlo pensado?

Kirby: Sí, sabía que mis conocimientos eran limitados y que podía alcanzar cualquier objetivo que me propusiese mediante el contacto con personas como Jerry y tú, porque conocían la disciplina y su trabajo, y eso era lo que yo quería. Quería conocer mi trabajo.

[Continuará]

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